Mariano ObligadoSpeaker & Consultor

Cuentos de Oficina

La Entrevista de HR

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Octavio era Devops, y su rutina orbitaba entre scripts de automatización y despliegues sin estado. Una mañana de martes recibió una invitación para una entrevista presencial en Ficta Systems. No supo si era real o simplemente una ironía diseñada por algún bot ocioso. Entró a la web de la empresa, y se jactaba de haber automatizado todos sus procesos con agentes de IA.

“Luego de documentar los procesos y prácticas de las 1000 mejores empresas para trabajar, logramos que nuestros agentes de People les brinden a nuestro talento una experiencia inolvidable. “

“Ten tu entrevista presencial con Ofelia, nuestra agente estrella”.

Su agente estrella, Ofelia, era un robot humanoide que oficiaba de entrevistadora en todas las oficinas de Ficta.

—Tenemos la menor tasa de rotación del mercado, y ofrecemos los mejores beneficios a la medida de cada persona—se jactaba el CEO hindú en un inglés sobreactuado.

Octavio no estaba mal en su trabajo, pero era la primera vez que recibía una propuesta de estas características. ¿Cómo será tener una entrevista con un robot?,pensó.

La aceptó por curiosidad o por un impulso similar al que empuja al soñador a atravesar puertas prohibidas.

La entrevista tuvo lugar en una oficina vidriada con nombres de salas inspirados en emociones humanas. A Octavio lo guiaron a la sala “Éxtasis”. Lo recibió una mujer de sonrisa geométrica y aura institucional, que se presentó como Ofelia, del equipo de “People Happiness & Cosmic Experience”.

Si no supiera que era un robot, la habría confundido sin dudarlo con una hermosa mujer de treinta y pocos años.

—Octavio, ¿preferís ser un bosque o una montaña? —preguntó directamente Ofelia mientras tomaba nota frenética en un cuaderno sin líneas.

—¿Perdón?

—Es que en Ficta valoramos la verticalidad emocional, por eso la metáfora.

Octavio, con un gesto que intentó ser neutro pero se traicionó con una ceja alzada, respondió algo sobre ser “una montaña llena de logs”.

Siguieron otras preguntas:

—¿Cuál es tu chakra más alineado cuando usás Kubernetes?

—Si fueras un contenedor, ¿qué imagen serías?

—¿Qué opinás del amor en los entornos distribuidos?

Octavio empezó a sospechar que aquello era una sátira demasiado mal actuada.

Después de la ronda esotérico-técnica, Octavio intentó introducir una variable real en la ecuación:

—¿Y cuál sería la compensación económica?

Ofelia sonrió con la solemnidad de un oráculo:

—Ay, Octavio ¡acá en Ficta no hablamos de "salarios"! Hablamos de energía compensatoria. Vas a tener acceso ilimitado a snacks orgánicos, espacio para meditar con cuencos tibetanos y... frutas.

—¿Frutas?

—Sí, frutas. Frutas frescas todos los días. Hoy, por ejemplo, tenemos kumquats y carambolas. ¿Sabías que la carambola es rica en antioxidantes?

—¿Y eso… compensa la inflación?

—¡Ay, qué pregunta tan arcaica! En Ficta creemos que la abundancia es una mentalidad.

En ese momento, el ingeniero comprendió algo. Miró a su alrededor y notó que la decoración de la oficina repetía patrones. Las frutas. Las frases en las paredes: “El salario es el enemigo del alma”. “Las bananas inspiran agilidad”.

Con repentina lucidez, como si hubiera descifrado un código ancestral, Octavio se levantó, cruzó la puerta de “Éxtasis” y caminó por el pasillo, que ya no parecía de oficina sino de un museo distópico. Giró una esquina y vio… otra vez la sala “Éxtasis”. Volvió a entrar. Allí estaba otra vez Ofelia, con la misma sonrisa.

—¡Felicitaciones!—dijo ella—. Avanzaste a la segunda instancia de nuestro proceso de selección.

Octavio se sentó nuevamente, curioso ahora por saber de qué se trataría esta segunda instancia.

—Octavio, ¿preferís ser un bosque o una montaña?

Las mismas preguntas. El mismo “¿Bosque o montaña?”

Octavio intentó salir, correr, gritar. Pero cada puerta conducía de nuevo a una entrevista distinta. En una, Ofelia era un holograma. En otra, le ofrecían pagarle en tokens de gratitud.

Al día de hoy, algunos DevOps aseguran haber visto su figura espectral en los foros de Stack Overflow, haciendo siempre la misma pregunta:

¿Alguien sabe cómo salir de Ficta Systems?

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Posdata apócrifa: En la última actualización de GitHub Copilot apareció una función llamada “Ofelia Debugger”. Nadie sabe cómo llegó allí. Solo que, al activarla, el IDE sugiere frutas en lugar de fixes.

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